Mostrando entradas con la etiqueta máquina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta máquina. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de octubre de 2016

EL DESTINO DE OLYMPIA


EL DESTINO DE OLYMPIA
El sol arrancaba destellos a los botones, se enamoró de ella. ¡Era tan bonita! Tenía que ser suya, preguntó pero no era posible, tardaría meses y un buen día, se la llevó a su casa, reservó una habitación contigua al dormitorio un rincón junto a la ventana. Más de una vez abandonó el lecho matrimonial, iba a su encuentro, sus dedos la recorrían con auténtico placer, se fueron fraguando amores y desamores, alegrías y tristezas.
Pasó el tiempo, los tipos comenzaron a salir lentamente, imprimían sus caracteres donde les daba la gana, se estaba desfasando. El proceso fue rápido, una voluminosa caja vino a ocupar el espacio junto a la ventana. De nuevo una voz llegó desde la cama: Vamos, déjalo ya ¿por qué no te dedicas a contar ovejas, como el resto de los mortales?
La contempló por última vez cuando él la subió a su último destino: la buhardilla.
A veces, pienso que las máquinas conocen su final y comienzan a hacer cosas extrañas, por ejemplo tragarse un virus, hacer desaparecer un trabajo ya preparado para un día concreto, cosas así para decirnos: ¡Hasta aquí hemos llegado!.
R.J.M./20.10.16

 La máquina de escribir. L. Anderson. Dir: Miguel Roa. Máquina de escribir..